Red de Miradores de Castilla y León

Mirador de Piedrashitas

Mirador de Piedrashitas
Picos de Europa

Asomarse al Mirador de Piedrashitas, en lo alto del Puerto de Panderruedas, es abrir una ventana privilegiada al corazón de los Picos de Europa. Desde este balcón suspendido sobre los bosques del Valle de Valdeón, la mirada se pierde entre montañas, hayedos y pequeños pueblos que parecen descansar al abrigo de las grandes cumbres.

El mirador fue inaugurado en 1967 dentro de una iniciativa destinada a potenciar el turismo y poner en valor uno de los paisajes más espectaculares de la vertiente leonesa de los Picos de Europa. Desde entonces, Piedrashitas se ha convertido en un lugar privilegiado para comprender la dimensión del Valle de Valdeón.

Frente al visitante se levantan las poderosas murallas rocosas de los macizos occidental y central. Torre Bermeja domina uno de los horizontes, mientras la robusta silueta de la Torre del Friero emerge entre las cumbres. Mucho más abajo, protegidos por la montaña, aparecen pueblos como Posada de Valdeón, Santa Marina, Soto y Calderilla, pequeñas manchas de vida en medio de la inmensidad del paisaje.

Pero Piedrashitas no destaca únicamente por sus vistas. Su arquitectura forma parte de la propia experiencia.

El diseño original, obra del arquitecto Gabriel Delgado López, encuentra su personalidad en una rotunda plataforma de hormigón desnudo en voladizo, vinculada al lenguaje de la arquitectura brutalista. Líneas geométricas puras y una poderosa masa de hormigón armado se proyectan sobre el paisaje con una sorprendente sensación de ligereza.

La estructura parece flotar sobre los hayedos. La ausencia de elementos ornamentales y de barandillas convencionales en su concepción original refuerza esa impresión de arquitectura esencial, casi desnuda, concebida para no competir con la montaña, sino para dirigir la mirada hacia ella.

Una nueva mirada en el siglo XXI

El nuevo mirador parte del respeto a aquella idea original. El hormigón desnudo permanece como memoria de la construcción inicial y sobre él se posa delicadamente una estructura de acero compuesta por dos espacios diferenciados.

El primero es un espectacular voladizo frontal de 7,50 metros, que conduce al visitante hacia el vacío y convierte la contemplación del paisaje en una experiencia física. A su lado, un graderío permite sentarse, detenerse y observar con calma cómo cambia la luz sobre las montañas y el valle.

El acero corten, elegido por su resistencia a las duras condiciones meteorológicas de la montaña y por su capacidad para integrarse cromáticamente en el entorno, dialoga con la piedra, los bosques y el hormigón original. El vidrio, presente en el extremo del voladizo y en parte de las protecciones, acentúa todavía más la sensación de estar suspendido sobre el paisaje.

Arte frente a la montaña

El conjunto conserva además tres elementos que aportan identidad y memoria al mirador.

Entre ellos sobresale la Estructura del viento, obra del escultor José Luis Alonso Coomonte, formada por dos poliedros irregulares que enmarcan las montañas y transforman el paisaje en una composición cambiante según el punto de vista del visitante.

Junto a ella se encuentra El Espigón Silvante y un bajorrelieve de bronce que reproduce el perfil de las principales cumbres, ayudando a reconocer y poner nombre al imponente horizonte de los Picos de Europa.

El Mirador de Piedrashitas es así mucho más que un punto desde el que contemplar el Valle de Valdeón. Es un lugar donde paisaje, arquitectura y escultura se encuentran sobre la montaña; donde el hormigón y el acero parecen desaparecer ante la magnitud de las cumbres y donde el visitante puede detenerse, mirar y sentir durante unos instantes la inmensidad de los Picos de Europa.