Espacio Natural 'Candelario'

Espacio Natural 'Candelario'

La Sierra de Candelario, Béjar o Solana es un viejo macizo palezoico perteneciente a la Cordillera Central, que se alza al oeste de la Sierra de Gredos. Su bella diversidad paisajística es el resultado de un intenso y diferenciado modelado glaciar y fluvial. Del primero son consecuencia los circos y lagunas y del segundo los profundos valles cubiertos por frondosos bosques de rebollos y castaños. En las cumbres de la Sierra de Candelario (su máxima altura es el pico de La Ceja con 2.425 metros) existen también varios endemismos botánicos. Entre la fauna destacan algunas rapaces y la casi segura presencia del lince ibérico.

Candelario es un pueblo que además de otorgar su nombre a la totalidad del espacio natural conserva uno de los conjuntos de arquitectura popular -fachadas encaladas y grandes solanas de madera- más interesantes de la región.

Enclavado en un indescriptible marco serrano, rodeado de espesos castañares y bosques de robles, entre sus principales monumentos destacan las iglesia renacentista de la Asunción. Especial mención merece también un producto artesanal de Candelario: su exquisito chorizo calar, curado por los secos y fríos aires de la cercana sierra.

Vegetación

En líneas generales, la flora de este Espacio Natural es típica de una zona montañosa mediterránea con fuerte influencia atlántica y centroeuropea, con un importante componente endémico. El porte arbóreo del está constituido por robledales de rebollo que conforman el bosque clímax, junto a castañares que se entremezclan con el anterior, y pinares de repoblación, en su mayor parte de Pinus sylvestris, si bien en la zona de Béjar aparecen algunos individuos de Pinus pinaster. Los rebollares ocupan mayoritariamente el piso montano, encontrándose de manera fragmentada a lo largo de la falda de la Sierra; a través de los siglos el robledal ha ido perdiendo terreno a favor de los prados de siega y pastizales, hallando bosques maduros en puntos muy localizados (Dehesa Boyal); próximo a los arroyos, el rebollo se mezcla con diversas especies ribereñas, abedul, aliso, fresno, mimbrera, álamo temblón, majuelos, servales, avellanos, arándanos, ... La sustitución del roble melojo se ha llevado a cabo por su equivalente ecológico, el castaño que ha alcanzado una importante extensión por su madera y su fruto, presentando un sotobosque similar al robledal (piornos, genistas, brezos, ...). El matorral adquiere una considerable importancia diferenciándose el matorral propio del piso subalpino y del piso montano superior a base principalmente de piorno (Cytisus purgans), acompañado de enebros enanos entre otras especies, que puede llegar hasta los 2.300 m. en las laderas septentrionales y a menos altura (2.200 m.) en la vertiente meridional; y el matorral establecido en las zonas degradadas del bosque caducifolio, a base fundamentalmente de brezos formando matorrales impenetrables donde se encuentran también diversas genistas, espliegos, tomillos, retamas, piornos, romero... La orla superior de las cumbres a partir de los 2.100 m., constituye el piso alpino que se caracteriza por la especialización de las plantas que en él viven, en función del medio en que se desenvuelven, así los pastizales de cervuno, los céspedes y trampales junto con los eriales y cascajares alpinos dan idea de la heterogeneidad de este piso, sin olvidar las plantas que crecen entre las grietas de las rocas, canchales o derrubios de origen glaciar.

Fauna

El robledal y el castañar son las unidades ecológicas que cuentan con mayor número y calidad de especies, pero no se pueden olvidar otras zonas. Entre los mamíferos destacar al jabalí, especie en expansión, ginetas y gatos monteses, junto con otros mustélidos están aquí presentes, habitan en grandes troncos, decrépitos y medio huecos de castaños y robles, el tejón y la nutria son cada vez más difíciles de observar, la musaraña bejarana toma su nombre de estas Sierras, donde fue descubierta, el desmán de los Pirineos habita en las partes más altas, los quirópteros son también muy abundantes, sin olvidar el zorro, la liebre, el conejo, etc. En cuanto a las aves, se han detectado más de 100 especies en la zona, mencionar, como más significativas: alimoche, buitre leonado, águila real, águila perdicera, águila calzada, azor, gavilán, roquero solitario, acentor alpino, pechiazul... En cuanto a los anfibios y reptiles resaltar la importancia que adquieren las lagunas endorreicas de las partes altas de la Sierra, donde hay una riquísima presencia de los mismos: tritón ibérico, tritón jaspeado, sapo partero común, sapo corredor, rana patilarga, lagarto verdinegro, lagartija serrrana, eslizón ibérico, eslizón tridáctilo, culebrilla ciega, culebra viperina, ... Todo ello habla de la gran diversidad faunística de este Espacio Natural.

Geomorfología

La Sierra de Candelario forma parte de la Cordillera Central, presentando sus mismas características geológicas y geomorfológicas, así está constituida por materiales antiguos (granitos) y fue fracturada durante la Orogenia Alpina en bloques, jugando las fallas un papel primordial (Falla de Béjar-Oliva, la que traza el cauce del río Cuerpo de Hombre a través de Béjar, la que separa el macizo de Peña Negra de las cumbres de Calvitero, etc.). El juego de este conjunto de fracturas, condicionó el relieve en grandes bloques, posteriormente remodelados por la erosión cuaternaria, donde destaca la acción glaciar y periglaciar. La más destacable es la acción glaciar donde es de reseñar la variabilidad de aparatos glaciares, en función del grado de evolución de los mismos, así se pueden distinguir nichos de nivación, circos embrionarios (Pinajarro, Espinarejo), circos escalonados (Hoya Mayor, Risco Gordo, Arroyo del Oso) y circos bien desarrollados (La Hoya de Peña Negra, Hoya Moros).

Paisaje

El observador que dirija su mirada hacia esta Sierra se recreará en la majestuosa grandiosidad del relieve que culmina en el Calvitero a más de 2.400 m. de altura, donde el material pétreo es el dominante. Por su ladera va trepando la vegetación sustituyéndose las distintas especies con su peculiar colorido, acentuado por las variaciones estacionales que experimenta a lo largo del año, a ello se une la presencia de abundantes corrientes de agua que bajan por sus laderas enriqueciendo la zona.

Valores que justifican su declaración

Espacio de un gran valor natural, tanto desde el punto de vista botánico, faunístico, geomorfológico y paisajístico, sin olvidar la presencia de Candelario, pueblo declarado Conjunto Histórico Artístico por Decreto de 6 de marzo de 1975.